ELIZABETH PEYTON: NUEVO MILENIO, NUEVOS TRAZOS

“Ben Drawing”, de Elizabeth Peyton.

“Ben Drawing” (2001, óleo sobre tabla, 25.7 x 21 cm, Carnegie Museum of Art, Pittsburg, A. W. Mellon Acquisition Endowment), de Elizabeth Peyton (retrato de Ben Brunnemer, el asistente de Elizabeth Peyton, del 2000 al 2004).

A finales de la década de los noventa, Elizabeth Peyton comenzó a darle más importancia tanto a la composición como a la expresión psicológica de sus retratos. La paleta de la artista se volvió más clara y sus trazos más seguros. El cambio se nota en la acuarela “Silver Bosie” (1998, acuarela sobre papel, 76.2 x 56.5 cm), en la cual los matices verde mar del chaleco de Bossie (Lord Alfred Bruce Douglas, el joven amante del escritor Oscar Wilde) y del fondo del cuadro contrastan con el moño lavanda, y ayudan a resaltar el rostro del modelo, quien mantiene una expresión natural, muy alejada de las poses estudiadas de los anteriores cuadros de la artista, como “Craig” (1997, óleo sobre lienzo, 35.6 x 43.2 cm, colección David Teiger, Museum of Modern Art, Nueva York), en el que un joven se aparta, de manera melodramática, la rubia cabellera de la frente. En la litografía “Bosie” (1998, litografía, 75.2 x 57.2 cm, Gavin Brown enterprice y Derrière L’Ètoile Studios, Nueva York, impresa por Derrière L’Ètoile Studios, Nueva York, edición: 45, donada por Anna Marie Shapiro, MOMA), la composición adquiere una mayor relevancia; el estampado de flores del fondo se asimila con el traje de Bosie, de color lavanda y verde mar. Si en la acuarela el foco de atención es el rostro: el color castaño de la cabellera bien peinada y las delgadas cejas, el cutis blanco, pero con un toque de rubor, la casi imperceptible nariz, los labios delgados, sensuales y pálidos, con el verde mar del fondo y del traje; en la litografía, la cabellera despeinada color lavanda, con unas pinceladas de amarillo, se confunde con el traje y el estampado de flores, dando la impresión de que Bosie es una flor más del papel tapiz, lo cual se reafirma con el carmesí de los labios, mismo color que utiliza Peyton para dibujar el botón de las flores.

“Panda Rob” (1999, acuarela y purpurina sobre papel, 76.2 x 57.8 cm) es otro retrato en el que el modelo, en esta caso el pintor Rob Pruitt, toma la apariencia de un ser u objeto de su entorno; en la acuarela, el ojerosos Rob se identifica con su obra, la pintura del oso panda que se ve al fondo, a la que Peyton añadió un toque de purpurina (polvo finísimo de bronce o de metal blanco, que se aplica a las pinturas antes de que se sequen, para darles aspecto dorado o plateado), tal como Pruitt la aplica a sus cuadros. Rob Pruitt, un obsesionado de los osos pandas -desde que a los ocho años de edad, en el año 1972, visitara a los pandas gigantes, Hsing-Hsing y Ling-Ling, en el Zoológico Nacional-, se siente atraído por dichos animales, no sólo por sus cualidades estéticas (la característica máscara en blanco y negro) o su simbolismo (el equilibrio, el Ying y el Yang, la armónica mezcla de las razas), sino porque resultan atractivos para cualquier persona: “En primer lugar, estaba pensando que todo el mundo ama a los pandas; así que si me alineo con ellos, todos me amarán”[1]. Pruitt siempre ha querido ser famoso, y cree que tiene el talento para justificar esa pretensión; por tanto toma como amuleto a un animal que se identifica con la fama. El recurso del mimetismo en la pintura sirve para resaltar un aspecto del carácter o de las virtudes de la persona retratada, o para aludir a su profesión o estirpe; cabe recordar el célebre retrato “La dama del armiño” (1488-1490, óleo sobre tabla, 54.8 x 40.3 cm, Museo Czartoryski, Cracovia, Polonia), de Leonardo da Vinci, en el cual Cecilia Gallerani, la joven amante de Ludovico Sforza, Duque de Milán, sostiene y acaricia lo que por mucho tiempo se ha considerado un armiño, en realidad es un hurón blanco, que imita la actitud de armonía y serenidad de su dueña; no resulta casual que Elizabeth Peyton haya pintado, con su estilo característico, una versión de la obra maestra de Leonardo, a la cual tituló “Lady with an Ermine 1489-90 (After Leonardo da Vinci)” (2003, óleo sobre tabla, 30.5 x 22.9 cm, Colección Matt Aberle). Peyton pintó a Pruitt en el cuadro “Rob in Trafalgar Square” (1999, óleo sobre tabla, 153 x 102 cm, Museo d’Arte Contemporánea, Castello di Rivoli, Italia), en el que utiliza una composición de fotografía turística, reduciendo la profundidad de campo y resaltando la figura de Pruitt, quien posa partiendo plaza, con una mano en la cintura y la otra sosteniendo un suéter naranja, como si estuviera a punto de dar un capotazo. Éste sería uno de los últimos cuadros que Elizabeth Peyton pintaría en ese estilo; pues el fin de la década de los noventa, y el inicio del nuevo milenio, marcó un cambió tanto en la paleta de colores como en los modelos empleados por la artista; pasó de los retratos atractivos y planos, de Tony Just: “Berlin (Tony)” (2000, óleo sobre lienzo, 101.6 x 76.2 cm, Colección privada, © Elizabeth Peyton), “Torosay (Tony)” (2000, óleo sobre madera, 36 x 28.5 cm, Kunstmuseum Wolfsburg, © Elizabeth Peyton) y “Luing (Tony)” (2001, óleo sobre tela, 35.56 x 27.94 cm, Gavin Brown, Nueva York, © Elizabeth Peyton), al colorido y las composiciones de los retratos del artista plástico Spencer Sweeney y el DJ Ben Brunnemer.

La despreocupación de los años noventa se transformó en el sentimiento de soledad y desesperanza del inicio del milenio. La actitud de los modelos se volvió más vulnerable e introspectiva; ya no posan en actitud romántica ni tienen un aire de dandy del siglo XIX, ahora Peyton muestra su psique, a través de la composición y el uso de los colores. “Spencer” (1999, lápices de colores sobre papel, 21 x 15.2 cm), el retrato del amigo de Peyton, Spencer Sweeney, tiene un fondo, en la parte superior del dibujo, realizado con trazos uniformes y tenues, en línea vertical, de color marrón, que adquieren un tono borgoña al extenderse al rostro, los cuales son equilibrados por rayas horizontales, rojo y azul ultramar, en la parte inferior derecha, que simulan lápices de colores; las sábanas son unos burdos rayones azules, mientras que la almohada es un manchón azul ultramar; estos torpes trazos contrastan con el cuidadoso dibujo de las grecas azules y púrpuras que forman los pliegues de la camisa, de las franjas oscuras de la cabellera perfectamente despeinada, las delicadas líneas del bigote negro, los matices de los labios rojo caramelo y los finísimos detalles de las cejas y las pestañas.

En el año 2001, Elizabeth Peyton se mudó de Manhattan hacia North Fork, Long Island, Nueva York. Peyton incorporó a sus cuadros los colores y la luz de la costa de la punta norte, de la isla neoyorkina. Empleó más la pintura basada en modelos y paisajes en vivo, en lugar de recurrir a fotografías, portadas de revistas y recortes de periódicos. Los retratos reflejaban un estado de calma, paz espiritual y, hay que decirlo, cierta abulia. Así podemos ver la transición desde “Spencer Drawing” (2000, óleo sobre tabla, 23.5 x 30.5 cm, Colección de Laura y Stafford Broumand) hasta “Ben Drawing” (2001, óleo sobre tabla, 25.7 x 21 cm, Carnegie Museum of Art, Pittsburg, A. W. Mellon Acquisition Endowment). En “Spencer Drawing”, como en la mayoría de los cuadros pre Long Island de Peyton, el motivo decorativo de la pintura, los botes de lápices de colores, son un extensión del modelo retratado, de manera que, paradójicamente, parece que los lápices empleados por Ben han terminado dibujándolo. Mientras que, en “Spencer Drawing”, Sweeney dibuja recostado, en el ambiente urbano de una recámara; en “Ben Drawing”, Brunnemer también dibuja, sobre una toalla, con el mar de fondo. Las acuosas y despreocupadas pinceladas de “Spencer Drawing” se oponen a las líneas simétricas “Ben Drawing”; las maderas color café del malecón se extienden verticalmente, en tanto que las franjas amarillas y rojas de la toalla corren en línea horizontal, equilibrando el cuadro. Ben Brunnemer, de espaldas al océano, dibuja el mar, que aparece en la parte superior de su papel, de forma que el azul marino del dibujo de Ben se reproduce en el azul marino del mar y el celeste del cielo, ubicados en la parte superior del cuadro, mientras que el torso desnudo y las piernas de Brunnemer se representan en la mancha carmesí sobre la parte blanca del dibujo de Ben, quien se ha integrado al cuadro de Peyton como un elemento más. Esta integración, del modelo al paisaje, se vuelve más evidente en “September (Ben)” (2001, óleo sobre tabla, 30.8 x 23.2 cm, colección privada, Gavin Brown’s enterprise, Nueva York), en el que la puesta de Sol separa mar y cielo, de la misma manera que la rama verde y la flor carmesí dividen el malecón café; el cuerpo oscuro de Ben, quien se encuentra sentado a la derecha del cuadro, estabiliza las líneas horizontales de la pintura, y su rostro, finamente dibujado en tonos carmesí, reproduce el crepúsculo vespertino.

Durante este periodo, Elizabeth Peyton también se interesó por el paisaje urbano; “Spencer Walking” (2001, óleo sobre tabla, 31.1 x 23.5 cm, Philadelphia Museum of Art, adquirido a través del Adele Haas Turner and Beatrice Pastorius Turner Memorial Fund) muestra, en un primer plano, a Sweeney caminando, de espaldas al espectador; nuestro hombre resalta del caos urbano, gracias a la camisa verde limón que lleva puesta, no así la joven que va adelante de él, pues el pantalón marrón, la blusa descolorida y la caballera pelirroja de la muchacha se confunden con la banqueta, los edificios y los automóviles que circulan por la atestada avenida. En “Aircut (Ben and Spencer)” (2002, óleo sobre tabla, 30.5 x 22.9 cm, colección privada) Peyton se preocupa más por la composición que por retratar a sus modelos; en la parte central del cuadro, Ben, con el perfil cubierto por la cabellera oscura, aparece sentado sobre una mecedora blanca; mientras que, en la parte superior izquierda, Spencer apenas asoma el rostro, pero deja ver una parte de su encarnada camisa, del mismo tono que el torso desnudo de Ben y la cortina de la parte superior derecha del cuadro, la cual da la impresión de haber develado la imagen de la pintura.

(Armando Gerardo Santos Uruñuela)


[1] “Stuck on You”, artículo publicado por la revista Art+Auction, en abril del 2010. Rob Pruitt: “Primarily, I was thinking that everyone loves pandas, so if I align myself with them, everyone will love me.”

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