ELIZABETH PEYTON: LA REALEZA PLEBEYA

“Princess Elizabeth Age 16”, de Elizabeth Peyton.

“Princess Elizabeth Age 16” (1995, óleo sobre tabla, 35.6 x 27.9 cm, Gavin Brown’s enterprise, Nueva York), de Elizabeth Peyton.

 Otro tipo de celebridades, no menos escandalosas que los músicos, es la integrada por los miembros de la Familia Real Británica, la máxima dinastía de las revistas del corazón. Sin embargo, la artista no está obsesionada con la realeza, sino con las historias de hombres y mujeres que viven un periodo previo al desmoronamiento provocado por la fama, es decir, antes de que los modelos dejen de ser personas para convertirse en personajes. En una entrevista, realizada por Robert Pruitt y Lafreniere Steve, para index Magazine, Elizabeth Peyton declaró que los “miembros de la realeza pueden ser unos idiotas; y no sé sobre todos ellos; pero, en particular, Elizabeth estuvo a la altura de su vida”[1]. Peyton ha realizado retratos de monarcas relevantes como Elizabeth I, en “Elizabeth I” (1995, óleo sobre masonite, 30.5 x 22.8 cm), pero le interesa más la actual reina de la Casa de Windsor, Elizabeth II; este enamoramiento por la figura de su tocaya se ve reflejado en los dibujos “Princess Elizabeth Walking to Westminster With Queen Mary” (1992, carboncillo sobre papel) – que, como acertadamente afirma la crítica de arte Roberta Smith, “evoca los suaves cartones de la revista The New Yorker y transmite el aislamiento esencial de una vida envuelta por la fama”[2]-, “Princess Elizabeth’s First Radio Address” (1993, carboncillo sobre papel, 35.6 x 27.9 cm, Colección Karen y Andy Stillpass), “Princess Elizabeth & Cecil Beaton” (1994, tinta sobre papel, 30.5 x 22.8 cm, Colección privada), “Queen Elizabeth Age 16 (after Cecil Beaton)” (1997, carboncillo sobre papel, 30.5 x 22.8 cm, colección privada, Tokio, Japón) y “Princess Elizabeth and her Father” (2000, lápices de colores sobre papel, 29.8 by 20.3 cm). Peyton no toma como modelo a la matriarca del Reino Unido, sino a la joven adolescente, como se ve reflejado en las pinturas “Princess Elizabeth and Princess Margaret on Their Way to Westminster Abbey” (1994, óleo sobre lienzo, 45.7 x 35.6 cm), “Princess Elizabeth Age 16” (1995, óleo sobre tabla, 35.6 x 27.9 cm, Gavin Brown’s enterprise, Nueva York), “QE II in Italy 1960” (1995, óleo sobre tabla, 30.5 x 17.5 cm, Jack Hanley Gallery) y “Princess Elizabeth” (1995, óleo y yeso sobre masonite, 30.7 x 23 cm, Colección privada, Italia, Galerie Riemschneider, Colonia; Sadie Coles, Londres); pues la intensión de la artista es perpetuar la imagen de la joven que, al momento de su nacimiento, no estaba destinada a heredar el trono.

Lady Di es otra de las figuras de la realeza británica por la que se interesa Peyton: “Uno de mis aspectos favoritos de la Princesa Diana, es que su abuela era Bárbara Cartland; así que ella creció leyendo sus novelas románticas, creyendo totalmente en el amor y los príncipes, y luego tuvo que superar la tragedia de ingresar en la Familia Real y creer en ella; tenía diecinueve años, nunca entendió que fue una transacción, todo le salió mal porque realmente creía en el amor”[3]. El cuadro “Princess Diana Reading Romance Novels” (1998, óleo sobre tabla, 22.9 x 30.5 cm, Colección privada, Teney, Sadie Coles HQ, Londres) ilustra la opinión de Peyton acerca de la vida de la Princesa de Gales; en el cuadro vemos a una jovencita soñadora, de rostro pálido y labios carmesí, recostada en la cama, con sus novelas cursis; los suaves matices de la pijamas roja, la colcha anaranjada y las almohadas amarillas, contrastan con el lúgubre fondo, pintado en negro y azul marino, que anuncia su polémica muerte.

Peyton realizó una serie de retratos inspirados en el hijo más joven de Lady Di, el Príncipe Enrique, quien aparece inmerso en escenas cotidianas, como sacadas de un álbum de familia o de su galería del facebook: “Prince Harry” (1997, acuarela sobre papel, 28 x 21.6 cm) retrata al príncipe Harry en un jardín, al lado de su madre (quien no sale a cuadro), como cualquier otro niño; “Arsenal (Prince Harry)” (1997, óleo sobre tabla, 22.9 x 30.5 cm, Colección privada, Teney, Sadie Coles HQ, Londres), muestra a Harry como un anónimo partidario del equipo Arsenal, en un partido de fútbol; rodeado de rostros dibujados con unas cuantas pinceladas, sobresale el pálido príncipe de labios de cereza y ojos azules, que hacen juego con el gorro escarlata y azul del Arsenal; “Prince Harry” (1997, grafito sobre papel, 30.4 x 22.6 cm), dibujo del príncipe Harry, sentado, nervioso, con el uniforme escolar, comiéndose las uñas; “Prince Harry First Day at Eton, September, 1998” (1998, lápiz sobre papel, 29.8 x 22.9 cm, Colección particular, Austria) es el dibujo de un adolescente que se dirige a su clase, con poco entusiasmo, en el primer día de escuela; en “Prince Harry in Westminster Abbey, London, November 1997” (1998, óleo sobre tabla, 38 x 30.5 cm, Sammlung Kunstmuseum Wolfsburg) vemos, durante el funeral de su madre, al niño Harry, que yace recostado en el regazo de una mujer, cuyo rostro no sale a cuadro, mientras nos contempla con ojos inquisidores; en “Prince William at the Queen Mother’s Birthday” (2001, óleo sobre tabla, 26 x 20.5 cm), el príncipe William, que viste un elegante traje azul marino, se aburre como una ostra en el cumpleaños de su abuela; y en “Prince Harry and Prince William” (1999, óleo sobre tabla, 24.1 x 20.3 cm, El Museo Nacional de Arte Moderno, Centro Pompidou, París), observamos a los príncipes, vestidos de traje negro, en el funeral de su madre: Harry contempla alguna escena de la ceremonia fúnebre, mientras que William se encuentra sumergido en sus pensamientos; por supuesto, en esta idealización de la pérdida de la inocencia, no hay lugar para escenas posteriores a la caída: el consumo de drogas, las borracheras, los altercados con los paparazzi, el traje de nazi en una fiesta de disfraces o las fotos del príncipe Harry desnudo en una fiesta alocada en Las Vegas.

Ante la exaltación de la juventud y sus promesas de vida eterna, la figura de la anciana Reina Madre, sólo merece el cuadro de su cortejo fúnebre, “Queen Mum’s Funeral” (2002, óleo sobre tabla, 38.1 x 31.1 cm, Gavin Brown’s enterprise, Nueva York), una pintura basada en una fotografía, que más bien parece una ilustración de un cuento infantil, con sus soldaditos de plomo escoltando la carroza de la difunta reina.

(Escrito por Armando Gerardo Santos Uruñuela)


[1] “The royals can be idiots, and I don’t know about all of them. But in particular, Elizabeth rose to the occasion of her life”. Elizabeth Peyton. Entrevista a cargo de Rob Pruitt y Lafreniere Steve. Revista  index Magazine. Año 2000.

[2] Evoke suave cartoons from The New Yorker and convey the essential isolation of a life engulfed by fame. Smith, Roberta, “The Personal and the Painterly”, The New York Times, 9 de octubre del 2008, pp. C32.

[3] Idem.

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