ELIZABETH PEYTON: LA FAMILIA ROCKERA

“Alizarin Kurt”, de Elizabeth Peyton.

“Alizarin Kurt” (1995, óleo sobre tela, 60 x 60.8 cm, colección privada), de Elizabeth Peyton.

La música es importante en la obra de Elizabeth Peyton, y en particular el rock es una gran fuente de inspiración, tanto por los modelos de sus retratos como por las atmósferas de los cuadros. La artista es particularmente aficionada a los grupos británicos; la portada de The Best of Suede (2010), el álbum compilatorio de la banda de rock alternativo inglesa “Suede”, está basada en el cuadro “September (Ben)” (2001, óleo sobre tabla, 30.8 x 23.2 cm, colección privada, Gavin Brown’s enterprise, Nueva York). Pero tal vez el personaje de la música con el que Peyton tiene una conexión emocional más poderosa es el norteamericano Kurt Cobain, el vocalista de la banda de grunge “Nirvana”, a quien la artista representó como el espíritu de una generación. Las distintas versiones de Kurt Cobain dieron a la obra de Peyton un sentido de serialidad propio de la época. En “Kurt (Lilliput)” (1994, lápiz y tinta negra sobre papel, 35.6 x 29.8 cm, colección Walker Art Center, Minneapolis) el cantante personifica a la juventud de los años noventa: el pelo largo, cubriendo la mitad del rostro, la camisa de franela, la playera blanca y la actitud displicente. “Kurt Smoking” (1995, óleo sobre masonite, 30.5 x 22.8 cm, Colección particular), pintura basada en un fotografía de Cobain, retrata el rostro del cantante con una mano haciendo el gesto de tomar el cigarrillo de sus labios color carmesí; las gafas oscuras sobre la rubia cabellera, la camiseta azul marino y el fondo verde mar, le dan a este Kurt un aspecto californiano, muy alejado de  la imagen grunge de Seattle que se muestra en la fotografía (Fotografía de Esmond Choueke). “Princess Kurt” (1995, óleo sobre tela, 35.6 x 29.8 cm, colección Walker Art Center, Minneapolis) se basa en una imagen procedente del video Live! Tonight! Sold Out!, de “Nirvana”, filmado en un concierto en Río de Janeiro, Brasil (el 23 de enero de 1993), en el cual el cantante de rock porta una corona y lleva puesto un vestido, mientras canta “Dive”. El retrato está despojado de cualquier pretensión de grandeza o delirio de superioridad; más bien parece la imagen de un tipo que se dirige a la puerta de salida, después de una fiesta agitada. En “Kurt Sleeping” (1995, óleo sobre tabla, 27.9 x 35.6 cm, Colección privada), al parecer Peyton utilizó una fotografía en la que se aprecia a Kurt Cobain, con la cabellera pelirroja, recostado en un sofá, con la cabeza en una almohada, y tocando una guitarra, para transformarla en el retrato de Kurt dormido al lado de un libro, a la manera de los héroes románticos de las novelas del siglo XIX, tan admirados por Peyton, quien de esta forma emparentó al ídolo grunge con los dandys decimonónicos. En el retrato “Alizarin Kurt” (1995, óleo sobre tela, 60 x 60.8 cm, colección privada), basado en una foto tomada en un concierto, Peyton oscureció la camiseta a rayas azules y sacó del cuadro la guitarra celeste, para dejar sólo el rostro de Kurt, cubierto por una melena rojiza (merced al pigmento alizarina), que emerge de entre las tinieblas. Más luminoso resulta el cuadro “Blue Kurt” (1995, óleo sobre tela, 50.8 x 40.6 cm, colección privada), en el que el perfil rubio del cantante se asoma sobre un fondo azul marino. “Kurt with cheeky num-num” (1995, óleo sobre tabla, 35.6 x 27.9 cm, Colección de Lisa y John Miller), es un retrato de Cobain, también basado en un fotografía, con un gatito en el hombro, que rasca una figura empotrada en una casa de madera, mientras el rockero parece imitar el gesto del felino, en un cuadro tierno pero teñido con pinceladas sucias. “Kurt” (1995, 25.4 x 20.3 cm, colección Glenn Fuhrman) parece la pintura de una estatua de cera del cantante, que se derrite por combustión espontánea. En “Zoe´s Kurt” (1995, óleo sobre tabla, 35.6 x 28 cm, colección Zoe Stillpass), titulado de esa manera por pertenecer a la colección de Zoe Stillpass, basado en una fotografía, el cantante luce una cabellera casi albina; lo mismo que en “Kurt” (1995, acrílico sobre lienzo, 40.6 x 30.5 cm, colección Glenn Fuhrman), en el que el rockero lleva puesta una chaqueta café y una camisa azul, que contrastan con sus labios color rubí; la mirada de Kurt, un azul acerado, parece traspasar al espectador y dirigirse hacia un futuro inexistente.

Otros ídolos de la música popular que fascinan a la artista son los rockeros Liam Gallagher, el vocalista de la banda de britpop “Oasis”, y Jarvis Cocker, líder del grupo “Pulp”. El retrato “Blue Liam” (1996, óleo sobre tabla, 43.2 x 35.6 cm, colección particular) muestra a un Gallagher con aspecto andrógino, entre fantasma y vampiro: piel pálida, labios carmesí y un antifaz de color lavanda. Elizabeth Peyton no pinta el “retrato de la estrella de rock”, sino que captura la emoción y la nostalgia que su música estimula[1]. En el cuadro “Jarvis” (1996, óleo sobre tabla, 27.9 x 35.6 cm, colección de la familia Hort), Peyton se vale de la imagen del músico para tratar el tema del inexorable paso del tiempo y de la permanencia de la fama; el rostro Jarvis (en un fotográfico medium close-up), quien se encuentra recostado, está divido por su brazo, en cuya muñeca vemos un reloj de pulsera, con una carátula azul marino, que hace juego con el ojo abierto del músico; mientras que el ojo cerrado, situado en la parte inferior del cuadro, parece abrirse paso entre la cabellera del rockero; la manga de la camisa está pintada con unos cuantos manchones de pintura diluida que contrastan con el color más oscuro de la prenda, en la parte superior del cuadro. El retrato da la sensación de ser un boceto, salvo por la parte luminosa del rostro, la cual está finamente pintada. Pese a que el cuadro se asemeja a un retrato, pintado con plumones, del ídolo de una adolescente deslumbrada por la cultura de las celebridades; en realidad, la técnica utilizada por la artista es un legado del pintor británico George Romney (1734-1802), quien, en su autorretrato (1782, óleo sobre lienzo, 125.7 x 99.1 cm, Nacional Portrait Gallery, Londres, Inglaterra), tiñó el fondo, en la parte superior del cuadro, con un manchón oscuro y no terminó la chaqueta del traje, en la parte inferior del lienzo, con el propósito de enfocar la mirada del espectador en el rostro diestramente pintado. En “Jarvis on a bed” (1996, óleo sobre tabla, 43.2 x 35.6 cm, colección Laura y Stafford Broumand), el acercamiento es sustituido por una visión panorámica de un delgado Jarvis sentado sobre una cama, en actitud desolada, con la mano sobre la cabeza, como lamentándose. La pintura gotea en varias partes del cuadro, como si la imagen se estuviera derritiendo, lo cual produce la sensación de fugacidad. En el cuadro “Jarvis and Liam Smoking” (1997, óleo sobre lienzo, 30.5 x 22.9 cm, colección Tiqui Atencio), basado en una fotografía tomada por Dave Benett (en una cena de gala para recaudar fondos para la organización benéfica “War Child”, en la Galería Saatchi, en Londres, Inglaterra, el 4 de febrero de 1997. Getty Images) retrata a la estrella del britpop Jarvis Cocker, encendiéndole un cigarrillo a Liam Gallagher; aquí no hay glamour, son sólo un par de amigos, en un ambiente relajado, disfrutando el momento.

En otra obra interesante, “Pete and the Wolfman (from NME)” (2004, lápices de colores, 34.9 x 27.9 cm), basada en una fotografía tomada por Andrew Kendall, el 22 de abril del 2004, para la revista inglesa NME (New Musical Express), los cuerpos del vocalista de la banda de rock inglesa “The Libertines” Pete Doherty y del poeta rockero Peter Wolfe (mejor conocido como “Wolfman”), en traje oscuro, se entrelazan como un par de serpientes que culminan su unión en un beso. Nuestra atención se enfoca en la pequeña y brillante raya carmesí que representa los labios de los rockeros. Pete Doherty y Peter Wolfe se conocieron en el año de 2001; “Wolfman” comentó al periódico The Guardian acerca de este encuentro en Londres: “Él se presentó en mi casa, y comenzó a andar por ahí, diciendo que estaba en una banda. Es una persona a toda madre. A veces, realmente horrible, pero a veces muy amable. Quizás es la primera persona que me mira a los ojos y no dijo ‘este tipo es un coño’”[2]. En el año 2003, Doherthy y “Wolfman” grabaron  la canción “For Lovers” –escrita en un bar, a mediados de la década de los noventa, por Peter Wolf, después de su divorcio-, la cual fue un éxito, pues llegó al lugar número 7 de las listas de popularidad en Inglaterra, y fue nominada al prestigiado Premio “Ivor Novello Award” a la composición de canciones. Los músicos no sólo colaboraban en el terreno musical, también compartían su afición a las drogas. El dibujo de Peyton, más que centrarse en una imagen homo erótica, sugiere un vínculo artístico y una relación adictiva, tanto física como emocional. Otro tanto sucede en “Pete and Carl” (2004), basado en la cubierta del álbum The Libertines, la cual consisten en una fotografía (tomada por Roger Sargent para la revista NME) en la que se observa a Pete Doherty inspeccionando su brazo, mientras su compañero de banda, Carl Barât, observa a la cámara; la escena produce el efecto contrario a los retratos de David Hockney, en los que las personas desconocidas se convierten en celebridades; en este cuadro, los famosos rockeros se transforman en unos don nadie, que parecen prepararse para inyectarse una dosis de heroína. “Pete and Carl” (2004, grabado monotipo sobre papel hecho a mano, 119.38 x 86.36 cm, Colección Sander) se puede comparar con “Swingeing London 67” (1968-69, acrílico, collage y aluminio sobre lienzo, soporte: 67.3 x 85.1 cm, marco: 84.8 x 103 x 10 cm), del artista pop inglés Richard Hamilton, basado en una fotografía, tomada de un periódico, del cantante de rock Mick Jagger y el galerista de arte contemporáneo Robert Fraser, cubriéndose los rostros con las manos esposadas, después de su comparecencia en la corte, donde fueron acusados por cargos de posesión de drogas, a raíz de una agitada fiesta en “Redlands”, la casa de Keith Richards; el título de la obra juega con la insistencia del juez de imponer una pena ejemplar a los convictos y el término acuñado por la revista Time, en su número del 16 de abril de 1966, tomado del nombre de la popular estación de radio pirata “Swinging Radio England”, para aplicarlo a todo lo “hip” o moderno; de modo que la imagen del arresto de Jagger, retrata la reacción moralista a una época de liberación en el Londres de la segunda mitad de la década de los sesenta; mientras que leal retrato de Peyton de los miembros del grupo, de principios del Milenio, “The Libertines”, sugiere una indiferencia o banalización respecto al consumo de drogas.

“Los años 70 fueron el inicio del siglo XXI”[3], afirmó David Bowie, por ello no debe extrañar que, a principios del nuevo milenio, Peyton eligiera a un ícono de la década de los setenta para su dibujo “The Dorchester 1972 (David Bowie)” (2002, lápices de colores sobre papel, 21.8 x 15.2 cm), el cual resume muchas de las características de los cuadros de la artista: la fuente fotográfica, el encuadre abrupto, el contraste de colores, la fascinación por las celebridades, la apariencia andrógina, la sensación de intimidad, el culto a la individualidad, etc.; el dibujo deriva de una fotografía tomada por Mick Rock, para la revista New Musical Express (NME), la cual saldría en la edición de julio de 1972, con una entrevista que hizo el periodista Charles Shaar Murray a David Bowie, mejor conocido como “El Camaleón del Rock”, durante una conferencia de prensa en el Hotel The Dorchester, un día después de que Bowie ofreciera un concierto, con su banda de acompañamiento “The Spiders from Mars”, en el que interpretó las canciones de su reciente elepé The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars, el álbum más célebre del Glam rock, que narra la historia de Ziggy Stardust, una estrella de rock, interpretada por David Bowie, que viene de otro planeta; en la fotografía también salen Iggy Pop, el vocalista de la banda “The Stooges”, y Lou Reed, el ex integrante del grupo “The Velvet Underground”, ambos habían experimentado el fracaso comercial de sus discos (Fun House, de “The Stooges”, y “Lou Reed”, del propio Lou como solista); pero, unos meses después de la entrevista, grabarían, con la colaboración de David Bowie, sus álbumes más emblemáticos (Raw Power, de “The Stooges”, producido y mezclado, salvo por la canción “Search and Destroy, por David Bowie; y Transformer, de Lou Reed, también producido por Bowie, quien hizo coros y arreglos en algunas canciones); en la fotografía en blanco y negro, tomada en el hotel “The Dorchester”, David Bowie, en su papel de Ziggy Stardust, lleva puesta una camisa resplandeciente, muy al estilo Glam, en tanto que Iggy Pop, quien tiene en la boca una cajetilla de cigarros “Lucky Strikes”, luce una playera de la banda “T-Rex”, mientras que Lou Red viste una camisa oscura, con cuello claro, y observa a la cámara a través de sus gafas negras; Peyton pudo tomar un atajo y reproducir, tal cual, la fotografía tomada por Mick Rock; pero, fiel a su estilo, rindió un homenaje a la portada del álbum The Rise and Fall of Ziggy Stardust and The Spiders from Mars, basada en una fotografía en blanco y negro, coloreada posteriormente, en la que se muestra a un delgado David Bowie, con peinado de crepé, vistiendo una camisa “galáctica” color azul, como si se tratara de un alienígena rockero, salido de una caricatura; así, en “The Dorchester 1972 (Davis Bowie)”, Peyton elimina, aparentemente, las imágenes de Iggy Pop y Lou Reed, como lo hacen las fanáticas adolescentes, que recortan de las revistas las fotografías de sus ídolos del rock y las pegan en un álbum,  de modo que en el dibujo  sólo queda, con un fondo de papel tapiz con estampados de flores de lis doradas, la figura de David Bowie, quien lleva puesta una camisa azul, mientras que la encrespada cabellera está teñida de rojo y naranja, y luce el ojo izquierdo azul y el derecho con la pupila dilatada y el iris en un tono verde; dije que elimina, aparentemente, a Iggy Pop y Lou Reed, porque los músicos están presentes de una manera ingeniosa: por el lado izquierdo se asoma la cabellera rubia de Iggy Pop, y su mano, con las uñas, pintadas de esmalte amarillo, sobre el hombro derecho de Bowie; en tanto que, en la esquina inferior izquierda del dibujo, surge la mano, con las uñas teñidas de negro, de Lou Reed, quien abraza la cintura  de Iggy Pop. Paradójicamente, el Bowie del dibujo de Peyton no parece un “Rock Star”, sino la imagen de un amigo o un novio al que tomaron una fotografía en una fiesta y luego recortaron a los tipos borrachos que lo acompañaban. En cambio, Elizabeth Peyton exhibió, en la exposición individual en el Regen Projects (Los Ángeles, California, del 5 de abril al 12 de mayo del 2012), el cuadro “David Bowie” (2012, óleo sobre tabla, 27.9 x 36.8 cm, Regen Projects, Los Ángeles, California, y Gavin Brown’s Enterprise, Nueva York, © Elizabeth Peyton), en el que retrata al retrata al “El Camaleón del Rock” como un artista maduro y sencillo, pero con una sencillez sofisticada conseguida con trazos seguros, colores claros, para la camisa blanca, el rostro pálido con matices más oscuros, los ojos azules, los labios delgados y sensuales de un color rojo más atenuado (aquí Peyton ya no recurre a su característico rojo cereza), mientras que el rojo intenso y el amarillo como el Sol de la cabellera y las cejas nos recuerdan que estamos ante un verdadero “Rock Star”.

“Keith (from Gimme Shelter)” (2004, óleo sobre tabla, 25.4 x 30.5 cm, Solomon R. Guggenheim Museum), uno de sus mejores retratos de músicos, se origina en una imagen de la película Gimme Shelter, dirigida por Albert y David Maysles y Zwerin Charlotte, uno de los documentales musicales más importante de todos los tiempo, sobre la gira del grupo “Rolling Stones”, por los Estados Unidos, en el año de 1969, la cual tuvo su clímax en el concierto gratuito celebrado en Altamont Speedway, California, el 6 de diciembre de 1969 –John Burks, de la revista Rolling Stone, lo bautizó como “El peor día de Rock & Roll”-, en el que estaban programados para tocar las bandas “Grateful Dead”, “Santana”, “Jefferson Airplane”, “The Flying Burrito Brothers”, “Crosby, Stills & Nash” y, por supuesto, los “Rolling Stones”, ante aproximadamente cien mil hippies; pero, a diferencia de la armonía psicodélica de Woodstock, se presentaron más de trescientas mil personas, los grupos “The Flying Burrito Brothers”, “Jefferson Airplane” y “Grateful Dead” no pudieron tocar; el cantante de “Jefferson Airplane”, Marty Balin, fue noqueado por los “Hells Angels”, una pandilla de motociclistas que fue contratada, por el valor de quinientos dólares de cerveza, para mantener el orden y proteger el escenario; el caos provocado por la violencia de los ebrios “Hells Angels”, quienes utilizaban sus palos de billar contra la audiencia para proteger su zona, culminó con el asesinato Meredith Hunter, un afroamericano intoxicado por las metanfetaminas, que trató de sacar un arma, pero fue detenido por su novia, sin embargo, durante el caos, fue apuñalado por un miembro de los “Hells Angels” y, después, expulsado a golpes por los pandilleros; el sangriento incidente dio fin al concierto y a la década conocida por el lema de “Amor y paz”. Peyton no muestra en su retrato las imágenes del trágico concierto, sino que selecciona el pálido rostro, de perfil, de Keith Richards, sus delgados dedos que tocan la barbilla, enjoyados por un par de anillos con una piedra de rubí, del mismo color de los labios abiertos, como si experimentara un éxtasis religioso. Sin embargo, el título del cuadro sugiere al espectador una interpretación más oscura de la obra; ahora el encuadre abrupto, propio de una visión fotográfica, nos recuerda la violencia; los contrastes radicales -el negro de la cabellera y los ojos del guitarrista de los “Rolling Stones”; y el rojo de los labios, los anillos y el fondo del cuadro- nos traen a la memoria el crimen; y la boca entreabierta alude a la consternación ante la tragedia. A diferencia de Luc Tuymans (nacido en Mortsel, Bélgica, el año 1958), otro artista contemporáneo –Tuymans participó con John Currin y Elizabeth Peyton en la exposición colectiva “Projects 60”, en el MoMA, el año de 1997-, quien pinta patios e interiores anodinos que resultan ser campos de concentraciones y cámaras de gas nazis, Peyton no trata de ocultar la información visual y psicológica del crimen desapareciéndolo del cuadro y mostrándolo en el título; tampoco crítica el hecho de que cuantas más imágenes de violencia vemos, menos nos afectan. Lo que hace la artista en “Keith (from Gimme Shelter)” es más perturbador: una imagen hermosa trasciende a su contexto. En “Keith” (2004, lápices de colores, 21.8 x 15.2 cm), otra obra inspirada en el guitarrista de “The Rolling Stone”, la actitud es lo que cuenta; Peyton pone un especial cuidado a la expresión del rostro: la barbilla descansa en la mano, no en una pose pseudointelectual sino en un gesto meditativo, como si el músico tramara algo; la parte izquierda de la cara está sombreada con trazos de azul marino, el mismo color de la manga de su camiseta, mientras que el luminoso lado derecho del rostro resaltan una ceja delgada, un ojo entreabierto y unos labios que hacen un mohín pícaro y sensual. El contraste entre la cabellera negra, cuidadosamente despeinada, y el dibujo de la silla, unos cuantos trazos horizontales, nos muestra la intensión de la artista de centrar su obra en el rostro de Keith y tratar de revelarnos los secretos de su alma.

(Escrito por Armando Gerardo Santos Uruñuela)

En la sección Phaidon Muse Music, de octubre del 2011, dedicada a Elizabeth Peyton, de la página electrónica de la editorial Phaidon, la artista declaró: “Escucho música todo el tiempo. Es una gran inspiración para mí. Hay una emoción en lo que es inmediato y trascendentalmente humano, pero al mismo tiempo no siempre literal. Sobre todo escucho música en el estudio –a veces la misma canción o CD durante días y días-. Cuando tengo a la gente para una sesión, me gusta poner una banda o un músico que pueda tener por horas, entonces el estado de ánimo es continuo. Por lo general, este resulta ser David Bowie o Bob Dylan o, en el último año, El Anillo[4]. Su elección de las diez canciones para la Banda Sonora del Fin de Semana fue la siguiente[5]:

Jay-Z – Empire State Of Mind: Hoy me pregunto, ¿Es Jay-Z más eficaz que Obama cuando tiene yendo a los Nets de Brooklyn (el lugar del concierto)? ¿Cambiará la vida de la ciudad de Nueva York más que Bloomberg? Jay-Z es el rey. Nueva York sería un lugar diferente sin él. Esta canción lo dice todo. Lugar y tiempo, y conocer dónde y quién eres ahí.

David Bowie – Sweet Thing/Candidate/Sweet Thing (Reprise): Esta canción tiene tantos de David Bowies en ella. Es como una ópera donde él canta cada parte, su voz es todo. Pienso mucho acerca de David Bowie. Escucho su música por horas enteras en el estudio. De alguna manera parece trillado decir lo inspirador que es, lo hermosa que es su música, porque es mucho más.

The Strokes – You Only Live Once: Amo la voz de Julian Casablancas. No sé lo que está cantando, pero me gusta cómo me hace sentir. Amo el dolor que hay en esto. Me pase una buena parte de los años 2000, pintando junto a “The Strokes”.

Nirvana – Here She Comes Now What to say?: Escuché tanto a “Nirvana” en un momento determinado que es difícil oír esas canciones ahora. No tengo todos esos recuerdos conectados a esta canción a pesar de que tiene todo lo que me gusta de “Nirvana”: susurros, gritos, melodía loca y hermosa, y luego toda la distorsión.

Patti Smith – Frederick: Para mí esta canción es el amor, es tan poderoso. A veces, en el estudio, escucho canciones en repetición para permanecer en una emoción particular. Ésta es una de ellas.

Notorious BIG – Microphone Murder: Con tantas, podría haber enlistado a muchas otras con tanto entusiasmo (“Everyday Struggle, “Party and Bulls”, etc.). Escojo ésta. Es tan sencilla, pero tan rica, ligera y oscura. Realmente me gusta una canción que parece el desdoblamiento de la toma de una película –el flujo continuo hacia adelante-. Esta canción es tan hermosa que no puedo describirla. Podría escuchar esto todo el día.

Led Zeppelin – Over The Hills And Far Away: ¿Qué decir sobre esto? ¡Es tan buena –enoooooorme- que me eleva en el buen sentido! ¡Es sexy, es cool, es rock and roll!

The Jackson 5 – The Love You Save: Me quedé toda la exposición que hice en la Whitechapel escuchando esto en repetición. Fue justo después de que murió Michael Jackson, en ésta su voz es tan adulta –tan apremiante en la cima de la ligereza-. Todo está en la canción, es el más grande.

Girls – Lust For Life: El primer disco de cada nueva banda debería tener una canción así de perfecta. Es tan melancólica. Es acerca de querer estar enamorado, pero estando en muy mal estado. Es una canción pop clásica.

Wagner – Wesendonck Lieder III: La versión cantada por Kirsten Flagstad. Amo la lenta melancolía y la intimidad de su voz. El ruido en la grabación contiene todo el peso y la gloria de Wagner. El sonido de hace mucho tiempo. Las grabaciones de ella en Tristán e Isolda son también hermosas.


[1] The “Manhattan rhapsodies”, entrevista concedida a Andrew Purcell. The Guardian, 1 de julio del 2009.

Elizabeth Peyton: “There’s something in music that fascinates me – how it communicates emotion so immediately. That’s something I wanted in my paintings. Whatever was in Liam Gallagher’s voice, I wanted to capture – more than how he looked”.

[2] “He turned up at my flat and started hanging around saying he was in a band. He’s a great fucking person. Sometimes really awful but sometimes very kind. Maybe he was the first person to look at me through eyes which didn’t say, ‘This guy’s a cunt’”. Lynskey, Dorian. 19 de noviembre del 2004. “Big bad wolf”. The Guardian (London).

[3] 1001 discos que hay que escuchar antes de morir. Pág. 280. Grupo Editorial Random House Mondadori, SL. Nueva edición, septiembre del 2007.

[4] “I listen to music all of the time. It is a huge inspiration to me. There is emotion in it that is immediate and transcendently human but at the same time not always literal. Mostly I listen to music in the studio – sometimes the same song or CD for days and days. When I have people over for a sitting I like to put on a band or musician I can have on for hours so the mood is continuous. Usually this turns out to be David Bowie or Bob Dylan or in the last year, the Ring”. http://www.phaidon.com/agenda/art/articles/2011/october/03/elizabeth-peytons-muse-music/

[5] http://www.phaidon.com/agenda/art/articles/2011/october/03/elizabeth-peytons-muse-music/

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